Los primeros relojes portátiles se crearon en el S. XVI, entre ellos destacaron los llamados huevitos de Nuremberg, por su forma; luego siguieron los en forma de cebolla, de dos cajas, una dentro de la otra; el reloj de bolsillo adquirió su forma a fines del S. XVIII. El reloj pulsera nació de la costumbre femenina de poner una cinta a relojes usados como pendantif, la que pasó a los soldados de la 1a Guerra Mundial, quienes necesitaban un reloj práctico para usar en las trincheras o en los primeros aviones.
Reloj Gruen, suizo, enchapado, c. 1960.
Reloj Pasarelle, suizo, enchapado, con calendario, c. 1955.
Reloj Enicar, suizo, enchapado, c. 1965.
Reloj Movado, suizo, de acero, automático, c. 1965.
Cronógrafo deportivo Leonidas, suizo, de níquel, c. 1935.